jueves, septiembre 16, 2010

Cómo cargarse un reportaje con buen fondo

Los Negritos del África.

Hace cosa de 25 años, entró en mi casa nuestra primera televisión en color, a tiempo para ver el último episodio de aquella añeja serie animada de Tom Sawyer. Por entonces, sólo había dos canales, la "Primera" y la "Segunda" (o "UHF"). Y bastaba y sobraba. Recuerdo que también teníamos otra tele más pequeña, en blanco y negro, donde tenías que sintonizar la cadena mediante un dial. El día que comenzaron a emitir nuevas cadenas, se hacía insufrible cambiar de una a otra, con la nieve de por medio.

Hace cosa de 25 años, un ordenador personal era algo impensable para un hogar medio, y los afortunados que tenían uno, tenían que conformarse con un monstrenco con pantalla monocroma, a 4.66 MHz y 20 MB de disco duro. Y flipabas. Y eras la envidia de los colegas. Hoy, los discos USB de 4 GB te pueden salir hasta en una bolsa de gusanitos.

Hace cosa de 25 años, mi madre nos amenazaba a mis hermanas y a mí cuando no queríamos terminar el plato: "Hay que comérselo todo, que están los Negritos del África muriéndose de hambre". Hoy, ya no hace falta irse tan lejos para encontrarse a gente pasando penurias similares, y esos pobres Negritos del África continúan igual, o peor.

Hay cosas que no cambian nunca.

De vez en cuando, supongo que no lo suficiente, te emiten por televisión uno de esos publirreportajes, siempre a la hora de comer, más bien a la hora en la que ya estás degustando el postre, para concienciarnos como sociedad y como individuos de todo lo que queda por hacer.

Hoy, sin ir más lejos, en TVE1 se han reservado unos minutos del Telediario para dar uno. Da gusto ver que, en los tiempos en los que estamos, queda tiempo en un espacio de noticias para ver cosas interesantes, que no sean noticias sobre muerte y catástrofe o, en el otro extremo, cualquier vanalidad que tenga la mínima relación con el fútbol, que parece que no hay otra cosa.

Y cuando mejor está el reportaje, después de mostrarte cómo algunos famosos apoyan una nueva iniciativa, después de ponerte el cuerpo del revés hablándote de niños desnutridos, enfermos de cólera y demás males endémicos que ya deberían estar erradicados a estas alturas, va el graciosete de turno, supongo que el encargado de montar el vídeo, y la caga, nunca mejor dicho, intercalando esta imagen.


En TVE a la Carta, se puede ver, al menos durante los próximos siete días, en el instante 33:30. Ya te vale. En sólo 5 segundos ya te has cargado todo el sentimiento que se le quería imprimir al reportaje. Menuda profesionalidad.

Así no hay quien se pueda tomar en serio un problema tan agudo como éste.

miércoles, septiembre 15, 2010

Resaca del Mundial... del 82

Pues sí, los hay a los que aún nos dura la resaca del Mundial. Qué bonito, España campeona del mundo. Y campeona en algo importante, se entiende.

A mí me pilló la final en Málaga, frikeando con los colegas. Todos se trajeron su camiseta roja. Y yo, tan vacilón, o bacilón, me puse una amarilla.

¿Qué, qué pasa? ¿No lo véis? Yo lo que quería era celebrar la final con los amigos, simplemente necesitaba uno a cada lado para conjuntarnos.

Que estaba todo más que calculado, caramba, que no me tenéis fe. En fin, fue una experiencia bonita, todo hay que decirlo.

Y el caso es que hoy me puse a hacer memoria, a pensar cuándo fue la última vez que España destacó tanto en un Mundial de Fútbol. No, la Eurocopa no cuenta.

Y, claro, me ha venido a la mente el Mundial del 82. Que sí, que según cuentan, la selección española de entonces no hizo un muy buen papel. Pero yo es que ni me acuerdo, para ser sinceros. Estaba más pendiente de la serie de "Fútbol en Acción", y de la colección de cromos que daban con los yogures Danone. Qué tiempos... qué añejos.

¿Quién no se acuerda de Naranjito? Todo el mundo, claro. Un icono, una mascota, tan característico, que es imposible borrarlo de la mente. Yo hasta tengo un botijo con su forma por ahí guardado. Ahora bien, acordarse de sus amiguitos (y enemiguitos) no es tan fácil. ¿A que no?

Recuerdo a su eterna novia, Clementina, y a su amigo, Citronio. En especial, el nombre de éste último, gracias a las eternas discusiones con mi vecino, que se empeñaba en llamarlo "Limoncito". Y nada, que no había forma de dar su brazo a torcer, qué tío más cabezón. Claro, por entonces no teníamos ni vídeo, para grabar y revisar los episodios, ni mucho menos Youtube.


Y luego estaba el malo de la función, Zruspa. Vaya con el nombrecito, seguro que se le ocurrió a alguien mientras tenía la boca llena de polvorones, o algo. Y a su lado, el cachondo que apuntó el nombre.

Googleando, no sé por qué muchos blogueros se han empeñado a colocar al robot Imarchi (vale, lo reconozco, aquí he tenido que tirar de archivo para recordar cómo se llamaba) en el bando de los malos, simplemente por el hecho de aparecer en la instantánea de abajo, cuando sí que recuerdo claramente que era también el amigo de Naranjito, y que ejercía de archivo ambulante cada vez que tenían que visionar alguna jugada o algo por el estilo. Fíjate, precursor de los Teletubbies, y todo.

En cuanto al tipo del centro de la imagen, sí, era el matón de turno del villano, pero es que hoy me he parado a fijarme y...

¡Ostras! ¡Pero si es Clemente!

Desde luego, o los diseñadores de los personajes eran unos cachondos de cuidado (lo cual, como comentaba antes, explicaría lo del nombre "Zruspa"), o bien tenían una mala leche a espuertas... O bien, se las quisieron dar de visionarios, y ya desde 1982 vieron por dónde iba a salir este hombre.

¿Coincidencias, serendipias? No lo creo.

Va a ser que el fútbol es más complejo de lo que yo pensaba en un principio.

domingo, septiembre 05, 2010

Saber crecer

Antes que nada, aviso de que este post no tiene nada, pero nada que ver con Manuel Torreiglesias. Ni falta que hace. De nada, era para que os quedárais tranquilos.

Supongo que todos recordaréis ese vídeo viral que invadió Youtube hace un tiempo, el del bebé bailando al son del "Single Girl" de Beyoncé. Récord de visitas, menciones en todos los medios... Inevitable. Qué tierno, qué simpático. Todos los padres, tanto en acto como en potencia, babeábamos en sincronía con el ritmillo que el lactante imponía a su pañal.

No voy a volver a poner el vídeo, el que quiera ya sabe cómo encontrarlo. Y además no vengo a hablar de dicho vídeo en cuestión.

Hoy quiero hablar de lo importante que es saber crecer. Saber madurar. Es un paso más en la vida, el tránsito de la infancia a la madurez, adolescencia mediante. Cada etapa de nuestra vida tiene sus ventajas y sus desventajas, sus momentos. Y todos hay que saber disfrutarlos, pero a su debido tiempo.

Es por eso que muchas veces, lo que a una edad resulta propio y adecuado, incluso simpático, a otra distinta deja de serlo. Se queda uno fuera de lugar, se podría decir que "se le pasa el arroz".

Por eso, el vídeo del bebé bailando funciona. Éste, sin embargo, no.



Un FAIL como un castillo. Eso es lo que es.

Y es que, además, después del original, lo demás ya no funciona igual. Por eso también me quedo con las ganas de subir vídeos de mi chaval. Que podría, eh, pero que no lo voy a hacer. Ya no quedaría igual. Y el mundo no necesita de más vídeos de bebés bailando delante de la tele.

Al menos, eso creo yo.

miércoles, septiembre 01, 2010

Clases de Merengue

Si hay una cosa que pulula por Internet, y más gracias al auge de plataformas estilo Youtube, son vídeos. Aún recuerdo cómo hace apenas hace un par de años te tenían que inundar el correo electrónico con megas y megas de archivos .AVI o .WMV. Ahora ya sólo es necesario un ancho de banda convencional para poder disfrutar (¿lo entrecomillo?) de un vídeo en streaming.

Ahora bien, no todos los vídeos son de la clase de Ciudadano Kane, precisamente. Hay de todo, pero especialmente cosicas graciosas o, directamente, chorradicas.

Como ésta que me encontré ayer. Simpática para algunos, descabellada para otros, una pérdida inútil e irreparable de tiempo para otros.

Sin embargo, no me negaréis que ver a un perrico bailando merengue no tiene su aquél.



Qué mono el animalico, ¿eh? Me recuerda a cuando estuve tomando clases de baile... Se ve que el bicho tomó unas cuantas más que yo...

El único problema por mi parte es que es encontrame la palabra "merengue", y acordarme de esto otro. No lo puedo remediar.



Y es que, como nos dejan muy claro estos grandísimos humoristas que son Les Luthiers, hay muchas clases de merengue, ¿eh?
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...